El Shofar de Judá
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"Un lugar para cada creyente y cada creyente en su lugar"


Editorial - Abril, 2014


Nuestra gente, gozo y corona de nuestro ministerio

Pastor. E. Aviles

Diez años han pasado! Sí, una década desde que el Señor nos llamó al trabajo pastoral. ¡Muchas memorias, muchas anécdotas y muchos recuerdos! Si hiciéramos un recuento de lo mas importante que hemos aprendido en todo ese tiempo, no dudaría en hablarte de lo mas valioso de nuestros recursos: Nuestra gente.

Un importante hombre de negocios y fundador de una de las cadenas de mercado mas grandes del mundo, dijo en una ocasión : La ventaja que tenemos ante los demás, es nuestra GENTE.

En este mismo enfoque, el apóstol Pablo al dirigirse a los creyentes de Filipos,  usó un lenguaje muy emotivo, y entre la corta frase que escribió  para describirlos hizo uso de cuatro adjetivos muy alentadores:

Hermanos míos, amados y deseados, ustedes son mi gozo y mi corona. (Filipenses, 4:1).

Pablo tuvo gente que le dieron muchos problemas. Como los hermanos de Corinto y los de Galacia por ejemplo. A los primeros les dice que eran infantiles en el discernimiento de las cosas, mientras que a los Gálatas, les dice que eran necios o faltos de sensatez.

Que diferencia al lenguaje que usa con los Filipenses y otras iglesias mas. Siendo el apóstol un hombre con un mensaje claro y objetivo, podremos fácilmente entender que mientras unos le causaban preocupaciones y problemas al hombre de Dios, otros sin embargo eran un descanso, un refrigerio y una motivación para el, que al buscar las palabras adecuadas para definirlos, sin titubear les dice: “Ustedes son para mi muy amados y deseados, son mi gozo y mi corona”.

Eso mismo sucede en todos los círculos familiares y congregacionales de todos los tiempos. En estos diez años tengo bien identificados a todos aquellos que son para mí lo que los Filipenses eran para el apóstol Pablo: el gozo, y corona de nuestro ministerio. Y tenemos el cuidado que ellos lo sepan, se los decimos frecuentemente.

Recuerdo en una reunión que tuve con el liderazgo de la iglesia, usando estas mismas palabras, les dije que así eran ellos para mi y para mi familia. Al terminar la reunión alguien se acercó para decirme: Pastor, dígame ¿Qué puedo hacer para ser parte de este grupo? ¡Yo también quiero ser su gozo y su corona! 

¡Nuestra gente es nuestra fuerza!

“En la multitud del pueblo está la gloria del rey: Y en la falta de pueblo la flaqueza del príncipe”. Proverbios 14:28.

Una vez mas, vemos que nuestra fuerza está en la gente que nos sigue y nos ayuda para llevar acabo esta importante labor. Pero hay una escritura mas que nos dice de donde provienen los valores que nuestra gente posee:

“Tal será el pueblo como es el sacerdote” (Oseas, 4:9). Aunque ciertamente no podríamos establecer esto como una caso absoluto, sin embargo, la influencia que por gracia de Dios tenemos para con el pueblo, nos posiciona para formar patrones de conductas con las cuales serán conocidos por los demás; cumpliéndose de esa manera las palabras de aquel que dijo:  “Lo que me has oído decir en presencia de mucha gente, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza…...

que a su vez estén capacitados para enseñar a otros”. (2 Tim. 2:2).

Este principio es de vital importancia en la enseñanza. No solo debemos de enseñar bien, si no que tenemos de tener cuidado y mirar a quien estamos enseñando. Por lo menos en la escritura citada nos dice que la fidelidad o el ser dignos de confianza, debe ser un requisito en la gente que instruimos; por que si no lo son, entonces se cumplirá en nosotros un antiguo adagio que reza: “Cría cuervos y te sacaran los ojos”.

Doy gracias a Dios por esta preciosa gente que sin temor a equivocarnos, mi familia y yo podemos decirles como Pablo les dijo a los Filipenses: “Hermanos de Iglesia de Jesucristo, ustedes son para nosotros muy amados y deseados, son el gozo y corona de nuestro ministerio”. Los amamos y no vamos a defraudarlos en la confianza que han depositado en nosotros como sus pastores. Que Dios premie la fidelidad que nos han tenido en estos primeros diez años.

Bendiciones.