El Shofar de Judá
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"Un lugar para cada creyente y cada creyente en su lugar"


DIOS ANTES DE TODO PRINCIPIO

Dr. Amador Valenzuela


El querubín que se Le rebeló a Dios y se trajo una tercera parte de las criaturas celestiales, está haciéndole la guerra al Señor; ¡pero es menos que nada!; Dios solo tiene tiempo, planes y propósitos, ¡pero son menos que nada!; todo, comparado con Dios, es menos que la nada, así que las cosas creadas no añadieron grandeza a Dios: frente a Él, ¡son menos que nada! Por eso en Isaías 40:18 dice: “¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen Le compondréis?

En otras palabras, si Dios es tan grande así, ¡tan inmenso!, ¿a qué Le hemos de hacer semejante? ¿a un monito colgadito en el cuello, o a un monote del tamaño de un mundo? ¡No!, ¡nos quedaríamos pequeños!; si en terminología o en palabras nos quedamos cortos de lo grande que es Dios, entonces.  


¿A qué Le hemos de comparar?  ¡Qué necio es el hombre, haciéndose sus diositos de palto, o de metal, colgándoselos al cuello o haciéndoles un nicho…  ¿a eso se puede comparar a Dios?  ¿A qué Lo haréis semejante?, o ¿con qué Lo has de comparar?  Dios, con autoridad dio una orden en Éxodo 20:4: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.”

No puede existir otro tema de la Biblia que con más poder, nos provoque… nos incite… a que surja en nosotros el verdadero temor de Dios, y nos impulse a verdaderamente adorarle, a reverenciarle, a buscar Su rostro, que el entender lo inmenso, lo infinitamente grande que es Dios. En nuestra insignificancia, nosotros los humanos somos bastante dados a los complejos, y debido a esos complejos, a veces tenemos un prejuicio para ver a la gente, y no nos desenvolvemos normalmente; somos bastante difíciles y con facilidad adoptamos actitudes equivocadas que nos llevan a tener conflictos en nuestra relación con los demás; y en nuestra ignorancia, asumimos no solamente un falso concepto de nosotros mismos, sino de Dios, y de nuestras relaciones con Él y con los demás.  ¡No nos ubicamos en la verdad!, porque…  si Dios es la verdad, (Juan 14:6) ¿Cómo podemos ubicarnos y obrar desde la perspectiva de la verdad, si no conocemos a Dios?

Job 35:5 dice: “Mira a los cielos, y ve, y considera que las nubes son más altas que tú.  6Si pecares, ¿qué habrás logrado contra Él? Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué Le harás tú?  7Si fueres justo, ¿qué Le darás a Él? ¿O qué recibirá de tu mano?  8 Al hombre como tú dañará tu impiedad, y al hijo de hombre aprovechará tu justicia.”

Con estos versículos, el Señor nos abre la conciencia al entendimiento de lo que realmente somos delante de Su infinita grandeza, y que en la magnificencia de Su perfección, poder y autoridad, Él es inalterable, e inafectable en la perfección de Su esencia divina; y así como Él no necesita de nada ni de nadie, tampoco es afectado por nada ni por nadie. Es sólo en nosotros, Sus criaturas, donde repercuten, alterando y afectando, nuestras impiedades y la justicia que Dios produce en nosotros. Hay por ahí personas que al sufrir lo que desde su punto de vista sería una adversidad, reaccionan en su ignorancia, y se rebelan, creando un sentimiento de enojo, de coraje en contra de Dios, y dicen: “Ahora para que se Le quite, me iré a pecar como nunca lo he hecho.”

¡Qué torpeza!, ¡qué insensatez! Si alguien peca, ¿qué va a hacer contra Dios?

En Job 35:5 leímos: “Mira a los cielos, y ve, y considera que las nubes son más altas que tú.  6Si pecares, ¿qué habrás logrado contra Él?  Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué Le harás tú? Por otro lado,  7. si fueres justo, ¿qué Le darás a Él? ¿O qué Recibirá de tu mano?”  Si eres la peor de las personas, ¿qué Le vas a hacer a Dios? Y si eres la mejor de las personas ¿qué Le vas a dar a Dios? O ¿qué va a recibir Dios de nuestra mano?

Es absurdo pensar que nuestra actitud afecte a Dios, porque como nada son todas las gentes delante de Él y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es; y Él hace según Su voluntad en el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra, y no hay quien estorbe Su mano, ¿cómo afectaremos la naturaleza perfecta de Dios?

El más terrible pecador, Satanás, ¡no Le ha hecho nada a Dios!  En la esencia, en la sustancia divina, a Dios no Se Le ha hecho nada; se lo hizo a esa tercera parte de las criaturas celestiales que engañó, pero a Dios no Le ha hecho nada, y esa tercera parte de las criaturas fue afectada, porque ellas consintieron, en el ejercicio del libre albedrío que este mismo y maravilloso Dios les tiene a todas las criaturas racionales, sean celestiales o terrenales.

Manifestativamente entonces, expresivamente, con nuestras actitudes y obras, podemos honrar o deshonrar a Dios; pero sustancialmente, en Su esencia, en Su sustancia, en Su Ser, Él es perfecto en Sí mismo, satisfecho en Sí mismo completo en Sí mismo; no necesita de nada  ni de nadie, Él no puede ser alterado por nada, ni por el bien ni por el mal, todas las cosas creadas no Le añaden grandeza, Dios sigue siendo infinitamente Grande, Perfecto, Completo, Satisfecho y Suficiente en Sí mismo.

Esto es una parte del libro titulado "Dios antes de todo Principio" por el Dr. Amador Valenzuela.