El Shofar de Judá
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"Un lugar para cada creyente y cada creyente en su lugar"


¡JERUSALEM, JERUSALEM!

Bishop Samuel Smith AWCF Chairman.


Jerusalén es el punto de enfoque en toda la crisis del Medio O-riente, con ramificaciones mundiales. Es la Ciudad que tanto judíos como árabes reclaman, y es considerada a la vez Ciudad santa por judíos, cristianos y musulmanes.

Es extraño que en esta era moderna a la que comúnmente llaman: “la era del hombre en la luna, o la de los viajes espaciales”  una Ciudad Antigua como lo es Jerusalén, pueda ocupar los encabezados más importantes en los medios.


Hoy en día al comparar a esta Ciudad con otras del mundo moderno, nos damos cuenta que Jerusalén no es más grande que New York, Los Ángeles o Londres. Su populación apenas alcanza los 262,000 habitantes, con un total de 41 millas cuadradas. Su principio data desde hace 4,000 años atrás, y su importancia histórica empieza alrededor del año, 1,000 Antes de Cristo, cuando David la convierte en la capital de todas las tribus de Israel.

Como Israel se desvió en “experiencias nuevas” religiosas, Dios permitió que ellos fueran conquistados por varios de sus enemigos como una forma de juicio por sus pecados. Israel atreves del tiempo ha saboreado ambas cosas: las bendiciones más grandes de Dios como también los castigos más severos de parte de Él. Una y otra vez la simiente de Abraham de Isaac y de Jacob, voltearon sus espaldas a Aquel que prometió ser su ayudador. Y así mismo, una y otra vez el Señor mandó profetas para restaurar a Israel. Algunas veces el pueblo experimentaba cierto avivamiento para después volver a la desobediencia y la eventual cautividad producto de la rebeldía a los preceptos Divinos.

Al ver el Señor que no escuchaban a Sus profetas enviados, El mismo Dios vino en forma de hombre para mostrar a Su pueblo el camino para regresar a la justicia; “La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron contra ella….A los suyos vino, y los suyos no le recibieron”…(Jn. 1:5 y 11)

Mirando a la ciudad  desde el monte de los olivos, el Señor Jesucristo lamenta sobre ella diciendo: “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a tí, cuantas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste”…(Lc. 13:34).

Fue en Jerusalén donde nuestro Señor Jesucristo fue menospreciado, cruelmente tratado, y equivocadamente sentenciado. Aquel que no conoció pecado, pagó con precio de muerte, el pecado de todos nosotros. El fue el Cordero de Dios, presentándose una vez y para siempre derramando Su sangre para la remisión de los pecados.

En Jerusalén Cristo fue crucificado, sepultado y resucitado. El evangelio según san Lucas, confirma los siguiente: “ y que se predicase en Su Nombre el arrepentimiento y  la remisión de pecados en todas las naciones comenzando en Jerusalén. (Luc. 24:47)

Pocos antes de ascender a los cielos, el Señor dijo a sus discípulos: “Pero quedaos vosotros en la Ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos  con el poder de lo alto. (Luc. 24:49)

También fue en Jerusalén en el día del Pentecostés, cuando el Espíritu Santo prometido descendió mientras estaban reunidos en el aposento alto. Fue allí en Jerusalén cuando Pedro presenta por primera vez las Llaves  para entrar al Reino de Dios, cuando aquella gente le preguntó: “Varones hermanos, ¿y nosotros que haremos? El contestó diciendo: “Arrepentíos y bautícese cada uno vosotros en el Nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hec. 2:38) Este acontecimiento cumplió con la orden dada en san Lucas 24:47 y 49.

Jerusalén siempre figuró prominentemente en la relación de Dios con su pueblo Israel. En otras palabras no podría haber acuerdo entre ellos si Jerusalén no estaba en medio del trato. Escogió por lo tanto a Jerusalén para venir a buscar y a salvar lo que se había perdido. Por esas mismas rezones Jerusalén no debe ser ignorada en nuestros días.

La profecía Bíblica está tan al día como los encabezados de las noticias más importantes del mundo al actual. Parea saber qué horas son proféticamente solo vea a Israel. Israel es el reloj de Dios y Jerusalén vendría a ser el minutero de ese reloj profético. El Señor Jesús vuelve a usar a Jerusalén, para decir: “Cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que la destrucción ha llegado….y cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestras cabezas, por que vuestra redención está cerca”… (Luc. 21:20 y 28)

Antigua Ciudad de Jerusalén llama la atención del mundo, porque la humanidad sabe que es ahí donde se desatará los acontecimientos del fin de los tiempos. La mayoría de los habitantes de Jerusalén tanto Antigua como moderna, han sufrido mucho por la dureza de sus corazones y por su rechazo a su libertador, y solo cuando aparezca el Mesías, el Príncipe de Paz, es cuando ellos tendrán la paz verdadera que no han podido encontrar hasta este día.

Nuestro Dios sigue llamando a todo aquel que quiera venir a la Salvación ahora. Atendamos pues a su llamado, como lo hizo en su tiempo la primera iglesia en Jerusalén; estemos atentos al tiempo en el reloj de Dios (Israel) porque nuestra redención está cerca.