El Shofar de Judá
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"Un lugar para cada creyente y cada creyente en su lugar"


La segunda Milla = Esfuerzo extra

Obispo Efraim Valverde II - San Diego CA.


Así también vosotros, cuando hayas hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.” (Lucas 17:10)

Esta escritura me había intrigado por años pues aparentemente hay una contradicción irracional en ella.  Al decir que si hicimos todo lo que se nos mando quiere decir que guardamos todos los mandamientos.  Esto parece bueno ¿verdad?  Pero no, el Señor dice que somos siervos inútiles pues solamente hicimos lo que debíamos hacer!

          ¡Ah Señor!, ¿en que aprieto nos quieres meter con este tipo de enseñanza?  


Si todavía no hacemos todo lo que debemos hacer en que posición quedamos si al hacerlo todo somos siervos inútiles?  Mantengamos dos palabras claves en mente y trataremos mas extensamente sobre ellas mas adelante en nuestro escrito.  Son las palabrasmandar deber.  El mandamiento y su cumplimiento es nuestro deber.

Fue el articulo sobre la vida de un soldado, veterano de la guerra en  Vietnam en los 60’s que me dio luz sobre esta escritura.  Este soldado había sido escogido para recibir la Medalla de Honor del Congreso.  (Congressional Medal of Honor)  Esta medalla si no me equivoco es la medalla mas elevada que puede recibir un soldado.  Se extiende por extremado heroísmo en el campo de batalla.  El nivel de heroísmo que se requiere o que se demanda para recibirla es tan elevado que una grande cantidad de los recipientes la reciben por medio de su familia o sobrevivientes, pues ellos quedaron en el campo de batalla perdiendo su vida por sus compañeros de combate.

Lo que recuerdo del artículo es que el soldado era un mexicano-americano y que había sobrevivido la guerra.  Había sido herido a tal grado que quedó en silla de ruedas pero sin embargo sobrevivió.   Fue llamado a la Casa Blanca en conjunto de su familia para que se le otorgara por manos del presidente de los Estados Unidos este honor.  El siguiente párrafo describe en breve la historia de su heroísmo y la razón por recibir este alto honor.

En el sur de Vietnam, tenían los Estados Unidos sus bases militares de donde defendían el país y atacaban a los comunistas del Norte de Vietnam.  Habían recibido una comunicación urgente del Norte del país de parte de unos de sus batallones.

Un conjunto de soldados norteamericanos había sido atrapado y rodeado por el enemigo comunista y estaban en peligro de ser masacrados pues era mucho mas grande el número de los soldados comunistas.  Habían sufrido muchas perdidas en forma de soldados heridos y muertos y además tenían una cantidad limitada de munición.  ¡La situación era desesperante!

Los comandantes inmediatamente juntaron un grupo de soldados élite, de los entrenados y especialistas en rescates militares.  Nuestro soldado obviamente era parte de ese equipo y salieron en helicópteros con armas potentes para el rescate.  Al arribar al destino intentaron de aterrizar bajo la protección del fuego de otros a-viones y helicópteros de guerra pero era tan potente la oposición del enemigo que fueron repulsados y no pudieron aterrizar para cumplir la misión de rescate.  Se regresaron a la base, re-equiparon  sus armamentos y de nuevo fueron enviados a rescatar a sus compañeros.  Se repitió la historia, y fueron repulsados una vez mas por el enemigo. 

Esto sucedió por tres veces y al regresar a la base con corazones pesados, se les dijo que ya no estaban obligados en regresar pues seria enviarlos a una misión suicida.  Era obvio que la oposición era insuperable pero habían cumplido con su deber. Con la cabeza agachada todos escucharon que la misión de rescate había fallado y por lo tanto terminada, pero de repente se oye la voz de nuestro soldado y dice:  “Yo soy fruto de un rescate similar a este y si no hubiera sido por compañeros que expusieron su vida al peligro de la misma muerte, yo no estuviera aquí.  Yo quiero hacer otro intento de rescate pues tengo una  deuda y estoy dispuesto a poner mi vida por mis compañeros.”  El comandante le respondió y le dijo que esa misión tendría que componerse completamente de voluntarios pues ya no podía mandarlos a otra misión pues habían cumplido con todas las reglas de guerra y rescate.  Habían hecho todo los posible y lo que se requería, habían cumplido con su misión, con su deber.

Nuestro soldado tomo un paso hacia adelante y dijo; “ yo soy el primer voluntario.”  Hubo un silencio en el cuarto y luego otro soldado paso adelante y se dio de voluntario.  Así fueron pasando uno y otro hasta que pasaron soldados y pilotos suficientes para formar un nuevo equipo, pero esto fue compuesto totalmente  de voluntarios.

Volaron rumbo al campo de batalla para enfrentarse con el enemigo y así poder rescatar a sus compañeros.  Milagrosamente lograron aterrizar y bajo terrible fuego enemigo  comenzaron a recoger a los muertos y heridos.  Nuestro soldado fue herido en el proceso de la misión pero no ceso de regresar al campo de batalla para ayudar a soldados heridos y auxiliarlos en subir a los helicópteros.  Sangrando y terriblemente herido continuó esa tarea hasta que todos habían sido recogidos y rescatados.  Finalmente lo  subieron al helicóptero pensando que habría de morir pues eran terribles sus heridas pero increíblemente aunque quedo en silla de ruedas, sobrevivió.

Ahora esta por recibir la medalla de mas elevado honor y dada por el Comandante en Jefe, el  mismo presidente de los Estados Unidos.  Leen en alta voz las razones por la cual es extendida la medalla:  Por prestar servicio a su patria en el campo de batalla, delante de insuperables e infranqueables obstáculos.  Por servicio a su patria en medio de terrible peligro a pesar de sufrir grandes heridas el mismo.  Por prestar servicio sobre y mas allá de su deber.  Cuando leí esta última descripción de la medalla de honor del congreso, entendí inmediatamente lo que el Señor dijo en la escritura antes mencionada.

Entendí que los hombres dan medallas y honor no al que guarda las reglas y cumple con su deber sino las dan a quien hace mas de lo que se le mandó o lo que debe hacer.  Este nivel de servicio es lo que produce héroes y milagros.  Es el nivel que produce salvación, sanidad, liberación y restauración.  Es el nivel de servicio que derrumba barreras, destruye consejos, destruye las divisiones y cubre multitud de pecados.  Es el terreno de los milagros.  Es el terreno de una fe completa en la palabra de nuestro Dios.  Sin embargo no se trata de “mas” reglas o yugos o de “hacer mas”, pues la verdad es que a veces ya no podemos con lo  que cargamos!

Recordemos que se trata de voluntarios no de obligados.  El Señor esta tratando como siempre no solo con nuestras acciones sino con nuestra actitud, con los motivos detrás de las acciones.  Cuando los motivos son limpios y sanos no hay limite a lo que podamos hacer por el Señor y su reino.  “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.’’  (Gal. 5:22-23) No hay ley contra ellas porque sobrepujan la ley, van sobre y mas allá del deber.  Este es el mensaje del Evangelio!  Este es el mensaje de vida y liberación.  “Ciertamente morirá algunos por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Rom. 5: 7-8)  Su amor lo lleva a dar su vida no solo por el justo y bueno que es lo correcto pero dió sobre el mandamiento, dio su vida por nosotros siendo aun pecadores!

El obrar así, en reprospecto si es un yugo pero es un yugo diferente.    Si es hacer mas pero es un “mas” diferente.  El primer “mas” es el deber, la obligación, es pesado. El segundo “mas” es completamente voluntario, es lo que sale del corazón, es el fruto del Espíritu, es lo que se hace con mucho sacrificio pero con gozo, es una carga ligera.  “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.”  (Mat. 11: 11:28-30)  Es como el de la parábola que cuando encuentra un tesoro en el campo va y de gozo vende todo lo que tiene para comprar el campo.  Vende todo lo que tiene, “se despoja de si mismo” y aparentemente comete una tontera por un simple campo pero sabe lo que los demás no saben, que en el campo esta un tesoro.  Así es el reino de los cielos.

“Y a cualquiera que te obligue a llevar una carga por un milla, ve con el dos.  (Mat. 5:41) La segunda milla es donde ocurren los milagros, es la milla que esta fuera de o mas bien sobre la obligación y el deber.         

En el tiempo del Señor los judíos estaban bajo el mandato del Imperio Romano y sujetos a todas sus leyes.  Una ley Romana era que cualquier soldado Romano podía obligar a cualquier  hombre judío, viejo o joven a cargar su equipaje hasta por una milla.  Además de otras leyes injustas y humillantes esta ley había producido un espíritu de opresión, humillación, amargura y resentimiento en el corazón del pueblo judío en contra de los romanos.  El pueblo judío buscaba un libertador de la opresión romana y lo anhelaban grandemente.  Cuando aparece el Señor en la escena obrando milagros y prodigios la esperanza de muchos aumenta y piensan “aquí está el que puede librarnos de nuestros enemigos, el que puede restituir el reino a Israel.”

No se imaginaban que no venía a li-berarlos de los romanos, sino venía a libe-rarlos de ellos mismos, del egoísmo, del pecado, de la opresión espiritual, culpabilidad, del resentimiento, de la depresión, de la ansiedad, del temor, de celos, iras y contiendas.  Realmente todo el sermón del monte es un mensaje de la segunda milla.  Es lo que se hace del corazón no a fuerzas o por obligación, pues no funciona así.  Es mas que difícil , es imposible humanamente ha-blando. No es el sermón del monte simplemente un mensaje para hacer “mas” sino es la llave para libertarnos de la esclavitud religiosa de los mandamientos.  Es la medicina para sanarnos de nuestras enfermedades espirituales.  Prejuicios, falta de perdón, discriminación religiosa, resentimientos y los frutos de nuestro pecado y desobediencia.

Una historia tradicional relata la anéc-dota de la segunda milla.  Había salido al camino un joven del grupo que había escuchado al Señor predicar el  llamado sermón del monte. (Mat. 5, 6 y 7)  (Usted léalo con detenimiento y va a comprobar lo que acabo de decir que no es difícil sino imposible guardarlo de si mismo.)  Iba caminando pensando profundamente en todo lo que el Señor había hablado, cuando de repente oyó la voz áspera de un soldado romano mandándole que cargara su equipaje.  Sintió al instante el coraje y grande irritación al ser humillado por el soldado pero no hubo tiempo de escabullirse.  Con el rostro rojo y la frente fruncida se agacho sin palabras a levantar el equipaje del soldado romano y comenzó a caminar en pos del soldado.

Cuando llegaron al final de la milla requerida, se acordó de repente de lo que el maestro había dicho sobre la segunda milla. Sorprendiéndose aun así mismo le pregunta al soldado que si quiere que le cargue su equipaje por otra milla y el soldado también sorprendido le señala que si y siguen caminando.  Le pregunta el soldado que porque se dio de voluntario para cargar su equipaje, que es lo que le pasa?  El muchacho con mucha emoción comienza a platicarle del sermón del Señor con todos sus detalles y para cuando menos piensa llegan al final de la segunda milla.  El soldado es impactado por el relato y le dice al muchacho, “yo también quiero conocer a este Jesús de Nazareth y su mensaje” y juntos en el camino polvoriento se ponen de rodillas y oran y lloran con arrepentimiento y gratitud.  Es liberado el muchacho del odio y resentimiento y en el proceso recibe vida y perdón el opresor.

En el presente tiempo, si habremos de ser liberados de los yugos terribles que el enemigo y nosotros mismo nos hemos puesto tenemos que aprender a caminar en el terreno de la segunda milla, sobre y mas allá de nuestro deber.  Que quiere decir esto?   “Oísteis que fue dicho: Amaras a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.  Pero yo os digo”  Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y os persiguen;  para que seáis hijos de vuestro Padre que esta en los cielos, que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que su lluvia caiga sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, que recompensa tendréis?  No hacen también lo mismo los publicanos?  Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, que hacéis de mas? No hacen también así los gentiles?  Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que esta en los cielos es perfecto.  (Mat. 5: 43-48)

Si amamos y hacemos bien solo a los que nos aman, o a los que son de nuestro circulo somos siervos inútiles.  Es solamente cuando por un paso de fe prestamos servicio sobre y mas allá de nuestro deber, cuando vayamos  la segunda milla que ve-remos y recibiremos liberación personal, familiar y también sanidad y  unidad en el pueblo de Dios.  Esta es la palabra de la cruz.  Es locura a los que se pierden mas a los que se salvan, es a saber a nosotros es potencia de Dios para salud (salvación, rescate, liberación) No tiene sentido al razonamiento natural pero es la vida misma.

Sigamos el ejemplo de los Macedonios que dieron según sus fuerzas, (el deber, la primer milla) después sobre sus fuerzas y finalmente no satisfechos se dieron a si mismos! ( II Cor. 8:1-5)

Realmente este nivel de servicio de sobre y mas allá del deber y de la segunda milla, es la vida cristiana normal. Hemos vivido lo anormal y no lo que Gálatas 5:22-23 declara.  Hemos amado, servido, sacrificado dentro nuestros términos solamente.  Por eso Jabes exclama proféticamente …y si extendieras mis términos! (II Cron. 4:10)  Si aprendemos a amar, servir y sacrificar fuera de nuestros términos, el ensanchara nuestro territorio y de cierto veremos la gloria de Dios.