El Shofar de Judá
Contáctenos al (760) 573-3437

"Un lugar para cada creyente y cada creyente en su lugar"


El Ministerio del Apóstol

Rev. Gerardo Gaxiola, Guadalajara, Jalisco, México.


¿Cómo se desarrolla el Ministerio de un apóstol?

Muchos teólogos han afirmado por mucho tiempo que el oficio del apóstol murió al concluir el primer siglo, y han persuadido al cuerpo de Cristo a abandonar este ministerio. La mayoría de la gente que han proclamado la existencia de nuevos apóstoles, han sido marcados como herejes y excomulgados de los demás. ¿Sera que para escapar a lo incómodo del término “Apóstol” lo hemos retirado arbitrariamente y lo hemos reemplazado con el titulo más común entre nosotros como “Misionero”?

Pocos ministerios han tenido la dificultad de ser definidos y aceptados hoy como el del apóstol.


No muchos entienden y aprecian este papel en la iglesia. Como lo presenta el escritor Vinson Syan: “La mayoría de la gente en la historia de la iglesia que se han presentado y proclamado nuevos apóstoles, han sido marcados como herejes y excomulgados de ellas” ¿Evita el pueblo de Dios entender el ministerio del apóstol como si esta información fuera en cierta manera un tabú? El propósito de este escrito es ayudar a disipar la niebla que nos mantiene en la obscuridad.

Si cualquiera en los tiempos modernos quiere tomar el título de “apóstol” para sí, inmediatamente levanta sospechas de que puede estar motivado por un orgullo inapropiado y por deseos de auto exaltación, junto con excesiva ambición y un anhelo de mayor autoridad en la iglesia.

Es difícil entender por que somos tan incongruentes. Entendemos y aceptamos las funciones de los pastores y maestros dentro del cuerpo de Cristo; ciertamente no podemos imaginar como podría funcionar la iglesia sin ellos. El ministerio del evangelista ha llegado a ser tan llamativo y aceptado abiertamente, teniendo una relevancia en los pasados cien años, después de muchos siglos de invisibilidad. Podemos reconocer el papel indispensable que han tenido los evangelistas en el crecimiento de la iglesia. Y en la década pasada, hasta el misterioso ministerio de profeta del Nuevo Testamento, ha sido examinado, amplificado y ampliamente aceptado en la iglesia. ¿Por qué entonces ha sido tan difícil clarificar el asunto del apóstol, implementarlo y verlo funcionar con éxito escritural?

Quizás, no hemos visto la necesidad de evaluar intensamente este ministerio por que la idea de que los apóstoles para el tiempo de hoy ha sido rechazada tradicionalmente. Los teólogos han afirmado por mucho tiempo que el oficio del apóstol murió al concluir el primer siglo y ha persuadido al cuerpo de Cristo a abandonar este ministerio y su vialidad por hoy. Por otra parte, podría ser igualmente culpable la escasa demostración de este ministerio a través de la historia de la iglesia, aun en aquellos que lo aceptan y profesan fe en su existencia.

¡Cómo le tiene pavor el enemigo de nuestras almas al ministerio del Apóstol! ¡Cómo le teme a la restauración total de este ministerio! Una función apostólica del nuevo testamento totalmente desplegada dentro de la iglesia de hoy, impactaría el dominio de la obscuridad. Satanás sabe esto y estoy seguro que todo el infierno se estremece ante la perspectiva de una revitalización de los apóstoles y del pueblo que crea en este importante ministerio. El objetivo de Satanás es crear confusión con respecto al tema y nublar nuestro entendimiento. Si fallamos en esto, el resultado es que se le negará a la iglesia de hoy el beneficio del ministerio del apostólico.

Complejos argumentos intelectuales se han erigido contra la vigencia de este importante ministerio en la iglesia de hoy, a pesar de la clara enseñanza de la Biblia. Reflejando esta posición tenemos el ejemplo del Dr. Lewis Sperry Chafer: “El servicio de aquellos designados aquí como apóstoles (Efesios, 4:11) evidentemente cesó con la primera generación de la iglesia, por lo que ningún ministerio calificado como tal debe ser reconocido en la iglesia de hoy.”

Otros sostienen que el papel funcional del apóstol, ha permanecido siempre en la iglesia. Alan R. Tippett escribe por su parte: “La palabra apóstol no está confinada ni reducida a los doce. Bernabé, por ejemplo fue llamado apóstol, (Hechos, 14:14), habiendo sido llamado y enviado (Hechos, 13:2-3) Aquí el que envía es el Espíritu Santo a través de la iglesia. 1-Corintios 15, menciona que el Señor Jesús después de haber resucitado apareció primero a los doce, luego también a TODOS los apóstoles, indicando que había otros apóstoles además de los doce. Además, la advertencia acerca de los falsos apóstoles (2-Corintios, 11:13 y apocalipsis 2:2) no tendría sentido si ellos estuvieran limitados solamente a los doce. A través de las edades tanto como hoy, muchos siervos de Dios han sido llamados para ser verdaderos apóstoles dentro de Su pueblo”.

Tres razones poderosas para creer en la existencia de este importante ministerio:

1.- La iglesia los necesita. Es difícil imaginar como la iglesia puede extenderse e influenciar al mundo, separada de la gente habilitada  por el Espíritu Santo para que pueda igualar (o incluso sobrepasar, como está escrito) el trabajo del primer movimiento apostólico al inicio de la iglesia.

2.- La escritura nunca indica que el oficio del apóstol cesaría. Las escrituras nunca los presentan como los “dinosaurios” espirituales que debían extinguirse en alguna edad de hielo pre ordenada. Ni siquiera un versículo puede razonablemente analizado para sugerir que los apóstoles eran temporales.

3.- La Biblia por lo contrario, enseña que los apóstoles actuarían estableciendo y liderando al resto de los ministerios. Esto es por su puesto el argumento más poderoso para validar una función apostólica para los tiempos presentes. Pablo declara que los apóstoles (al igual que los profetas, evangelistas, pastores y maestros) en el plan de Dios, “Hasta que todos alcancemos la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, hasta ser un hombre de plena madurez, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios, 4:13). La palabra “hasta” es importante. Indiscutiblemente la iglesia no ha llegado aún a este punto de perfección y madurez. El apóstol por tanto debe mantener vigente esa función o ese oficio como parte esencial del cuerpo de Cristo hasta que tal objetivo se logre.

Algunos requisitos que definen a los hombres con un Ministerio apostólico:

1.- Se requiere que los apóstoles tengan un llamado directo, definitivo y personal de Dios en sus vidas.

2.- Se requiere que los apóstoles tengan una intimidad y un reconocimiento especial con Jesucristo (1-Cor. 9:1)

3.- Los apóstoles son ancianos y deben de cumplir las calificaciones bíblicas de estos. Una persona no puede ser apóstol si no cumple con los requisitos morales y espirituales establecidos por las autoridades espirituales como lo marcan las escrituras en 1-Timoteo, 3:1-7; Tito 1:5-9; y 1-Pedro, 5:1-4

4.- Los apóstoles son ministros quíntuples y deben actuar como tales. La obra de un apóstol verdadero, siempre será en el área del equipamiento, entrenamiento y liderazgo de otros hacia el ministerio maduro. Ministerio “quíntuple” es un término ampliamente utilizado que se refiere a los cinco ministerios dados por Cristo a la iglesia para representar oficios espirituales únicos como se encuentra en Efesios 4:11

5.- Se requiere que los apóstoles tengan el reconocimiento y la confirmación de sus pares, dicho de otra forma de otros que tengan el mismo llamamiento apostólico. Otros con un ministerio similar deben de reconocer a una persona como apóstol antes de que su ministerio pueda ser legitimado. (Gálatas, 2:9 y Hechos, 13:1-3)

6.– Los apóstoles deben tener frutos específicos a los cuales puedan apuntar y hacer referencia para demostrar su apostolado. (1-Cor. 9:1-2) Cuando el llamado y ministerio de Pablo fue retado, este respondió señalando vidas e iglesias establecidas como pruebas positivas de su llamado. El apostolado no es una estado mental místico; es un ministerio real que puede ser medido en los términos tangibles de iglesias establecidas, hijos espirituales en el ministerio y un alcance y penetración del evangelio en aéreas determinadas.

7.– Los apóstoles deben mantener su apostolado en completa sumisión a Cristo o caerán de él y perderán su oficio como sucedió con Judas. (ver Hechos, 1:25).  

Con todos estos parámetros escriturales en mente, hemos definido al apóstol como una persona que es llamada y enviada por Cristo y que tiene la autoridad, el carácter, los dones y las habilidades para alcanzar exitosamente a establecer a la gente en el reino de la verdad y el orden. Especialmente fundando y supervisando iglesias locales frutos de su ministerio y llamado.