El Shofar de Judá
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"Un lugar para cada creyente y cada creyente en su lugar"


Bienaventurados los que procuran la paz (Pacificadores) por que esos seran llamados hijos de Dios. (Mat. 5:9)

Pastor E. Aviles


Saludos gloriosos en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo para todos mis hermanos, consiervos, y compañeros en el trabajo de la viña del Señor.

En esta ocasión sentí en mi corazón ocupar esta esquina del tradicional editorial para compartirte algo que considero importante para todos nosotros, esperando que el Señor nos dé “una habilidad especial para comprender o percibir este asunto de manera clara y rápida.” (Definición de la palabra sagaz, según el diccionario Larousse). Los problemas y necesidades del mundo actual han llevado a la mayoría de los países del mundo a cambiar su estrategia en el trato con las demás naciones. Cada país, sin importar su formación estructural ha estado dispuesto a gastar enormes recursos en lo que ellos llaman la diplomacia o “Relaciones Exteriores”


por medio de las cuales forman acuerdos, tratados o alianzas que favorecen a los ciudadanos que representan.

En estos tratados que se logran por medio de las Relaciones Exteriores, cada país sigue siendo autónomo; cada uno de ellos sigue funcionando con sus respectivas leyes y normas constitucionales. Más bien los acuerdos  son solo para reconocer que cada país aunque diferente el uno al otro se necesitan mutuamente para poder hacer frente a los problemas más comunes de sus ciudadanos.

Triste es el caso de la gente que vive gobernada por gobiernos que no quieren tener relaciones, tratados y acuerdos más allá de sus fronteras. Gobernantes que siempre se han creído que solo su sistema trabaja y que a la vez es mejor que todos los demás. Para la mayoría de los ciudadanos que están bajos esos gobiernos solo viven esperanzados con el día en que puedan escapar de ese sistema, y una vez fuera no sienten el menor deseo de regresar.

En el caso de la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, se nos ha dicho que está distribuida por todo el mundo, a través de naciones, lenguas y diversas razas. Sin temor a equivocarme, me atrevo a decir que también está esparcida por todo el mundo a través de la “Diversidad de Ministerios” que el mismo Señor ha establecido. (1– Cor. 12:5); los cuales están operando mediante diversos grupos o asociaciones ministeriales, para la edificación del cuerpo de Cristo.

Aunque todos reclamamos tener nuestros estatutos y constituciones basados en la palabra del Señor, sin embargo parece que no hemos avanzado mucho en las “Relaciones Exteriores” a nuestros propios límites, más allá del círculo de nuestra asociación ministerial o como le quiera llamar a la manada pequeña a la que pertenecemos; (porque es precisamente eso: una manada pequeña en comparación al gigantesco número de millones y millones que conforman la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo).

Hay quienes tienen desconfianza de relacionarse con los demás. Todavía peor, hay quienes piensan que solo lo que ellos creen, entienden y hacen es todo lo Dios es y todo lo que Dios tiene,  y piensan que todos aquellos  que no pertenecen a su grupo, están perdidos.  Por lo tanto  viven descalificando a todos aquellos que están en otros ministerios o asociaciones, negando a toda costa que Dios se pueda manifestar fuera de sus círculos.

Esto no es más que un insulto a la grandeza de nuestro Dios. ¿Cómo puede alguien pensar que nuestro entendimiento pueda captar TODO lo que Dios es y todo lo que Dios posee? ¡Puedo asegurar sin temor a equivocarme, que nuestro Dios es mucho más GRANDE que nuestro entendimiento, mucho más grande que mis pensamientos. Lo que hemos entendido de Él, no es sino una MINIMA parte de Su grandeza. Y lo que no entendemos nosotros, Dios se los ha revelado a otros!  

El mundo secular, que ignora y niega  los Preceptos Divinos, nos ha dado una lección en poder aceptar que para poder ser más eficaces tienen que estar dispuestos a relacionarse con los demás, sin comprometer su soberanía y leyes básicas de cada país.

En nuestras relaciones y trato con los demás no estamos comprometiendo nuestras convicciones fundamentales, “por qué nadie puede poner otro fundamento del que ya ha sido puesto el cual es Jesucristo”. ( 1-Cor, 3:11) Seguimos predicando que Dios es Uno (Deut. 4:6) Seguimos predicando que Jesucristo es el Señor; (Fil. 2:11). Seguimos Bautizando en Su Nombre, (Hec. 2:38). Seguimos pidiendo y creyendo sobre el descenso del Espíritu Santo, (Hec. 2:4) seguimos viviendo y siguiendo la paz con todos y la  santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Heb. 12:14).

Mientras que el mundo secular, se siguen reuniendo logrando acuerdos con los cuales se benefician sus ciudadanos; la Iglesia del Señor se sigue fraccionando y desmembrando cada vez más, a pesar del deseo ferviente de nuestro Dios, “Que TODOS sean una cosa” (Jn. 17:21). Este deseo de nuestro maestro parece importarnos poco; por eso el Señor exclamó en cierta ocasión: “porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. (Luc. 16:8)

Nota: el diccionario Larousse describe la palabra sagaz como: alguien que tiene una habilidad especial para comprender o percibir una cosa de manera clara y rápida. ¿Qué tan claros y rápidos somos para comprender esto?

Amado hermano ¿cómo están tus Relaciones Exteriores? ¿Que opinión tienen de ti más allá de tus fronteras? ¿O que opinión tienes de los que NO pertenecen ni trabajan en tu grupito? “si saludamos solamente a los de nuestro grupito, ¿qué hacemos de extraordinario? Hasta los paganos se portan así. (Mateo 5:47).

¡DIOS NOS AYUDE A TODOS!